sábado, 5 de enero de 2008

Palabreando

Cuelga del cuello y del bosque
fue el violín de las fiestas y el vino de tinte oscuro.
Es aun el aroma a líquenes y a esas aguas que a borbotones traman
desde algún cantero oculto...
Es la sombra amiga de la luz y de las hojas, y del ojo.
Lo orgánico de mi se apodera y al fin me huele a música,
hace vibrar al color, al calor del algarrobo y al diseño distinto.
Asoma el metal y la aleación liviana. La fibra óptica que transporta,
que el destino al fin se acorta, que la luna así no brilla.
Conectividad: necesidad que se traduce en distancia al tacto y al olfato
(¡que sentido mas subestimado!)
¿Tiré lo complicado al río! y la red fue quien me trajo aquel archivo
que olvidaba en algún sitio.
Virtuosa una infancia que por la velocidad uno nunca tiene en cuenta!
el abrazo sin el que nadie debería vivir...
Un crepúsculo por sobre la fortuna que es rueda
la sonrisa, tu cordura y mi fábula.

NaveL.