-al primero (el que nunca se olvida)-
Existe en mi un punto de quiebre
así como el atardecer es “la raja entre el día y la noche.”
Es en ese momento donde me encuentro vulnerablemente seguro
entre tus palabras
y allí es donde obtengo la calma tan anhelada durante todo el día;
tantas horas raspándome contra el aire de un mundo viciado
para gozar la suavidad al fin en tus mareas nocturnas.
NaveL.