Es un cuenco en un mundo donde lo que ruge es el poder.
Un mundo de olas desprolijas y presentimiento perpetuo.
A veces como una mancha de interior violento y minúsculo;
otras, de caricias suaves y largas
como los dedos de esos cadáveres que me atraviesan.
Así es este reino
de verdes distorsiones y sombras salpicadas de luz.
De no pensar...
Siento el abrazo y me guía un aroma hacia donde quiero ir
y no vuelvo.
Tres minutos más, tres menos
y el deseo de entregar mi conciencia y espalda a aquella energía,
asoma de insomnios eternos.
Disonancias(...)
No encuentro razón de explicar lo que siento,
sin embargo me inundo y recurro a este intento.
Adivina mi color interno!
El invierno es mi reverso en plena lluvia impensada.
NaveL.